Tipos de pérdida auditiva: cuáles existen, síntomas, causas y tratamiento

Escuchar peor no siempre significa tener el mismo problema auditivo. Hay personas que simplemente notan que el volumen de los sonidos ha disminuido, mientras que otras afirman que oyen, pero no entienden las conversaciones, especialmente cuando hay ruido de fondo. Aunque ambos casos se consideran una pérdida auditiva, el origen puede ser completamente diferente y, por tanto, también lo será el tratamiento.

Conocer los tipos de pérdida auditiva es fundamental para comprender qué parte del oído está afectada, cuáles pueden ser sus causas y qué soluciones existen actualmente. Un diagnóstico adecuado permite determinar si la pérdida es temporal o permanente, si puede tratarse con medicación o cirugía, o si la mejor opción pasa por el uso de audífonos u otras ayudas auditivas.

En esta guía elaborada por el equipo de Ab Audiología Clínica | Centro Auditivo Zaragoza y Audífonos, descubrirás cuáles son los tres tipos principales de pérdida auditiva, cómo identificar sus síntomas, qué diferencias existen entre ellos, cuáles son las causas más frecuentes y qué tratamientos pueden recomendarse en cada caso. Además, aclararemos la diferencia entre tipo de pérdida auditiva, causa y grado de hipoacusia, una de las dudas más habituales entre los pacientes.

Opinión cliente manuel Diaz del centro auditivo y audífonos en Zaragoza

¿Qué es la pérdida auditiva?

La pérdida auditiva, también conocida como hipoacusia, es la disminución parcial o total de la capacidad para percibir sonidos. Puede afectar a un solo oído o a ambos y presentarse de forma progresiva o repentina. Esta alteración puede dificultar la comprensión del habla, especialmente cuando existe ruido ambiental, obligar a subir constantemente el volumen de la televisión o hacer que algunas conversaciones resulten cada vez más complicadas. Dependiendo de la zona del oído donde se origine el problema, la pérdida auditiva puede clasificarse en diferentes tipos. Identificar correctamente cuál es el origen resulta fundamental, ya que algunas pérdidas pueden corregirse mediante tratamiento médico o cirugía, mientras que otras requieren soluciones como audífonos o implantes auditivos.

¿Qué diferencia hay entre tipo, causa y grado de pérdida auditiva?

Uno de los errores más habituales es pensar que todos estos conceptos significan lo mismo. Sin embargo, hacen referencia a aspectos completamente diferentes del problema auditivo.
Concepto Qué indica Ejemplos
Tipo La parte del oído donde se produce la alteración. Conductiva, neurosensorial o mixta.
Causa El motivo que ha provocado la pérdida auditiva. Tapón de cerumen, infecciones, envejecimiento, exposición al ruido o enfermedades.
Grado La intensidad de la pérdida de audición. Leve, moderada, grave o profunda.
Por ejemplo, una persona puede presentar una pérdida auditiva neurosensorial (tipo), causada por la exposición prolongada al ruido (causa) y con un grado moderado (gravedad). Entender esta clasificación facilita comprender el diagnóstico realizado por el especialista y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Cuáles son los tipos de pérdida auditiva?

Desde el punto de vista médico existen tres tipos principales de pérdida auditiva. Cada uno afecta a una parte distinta del oído y presenta características propias.
  • Pérdida auditiva conductiva.
  • Pérdida auditiva neurosensorial.
  • Pérdida auditiva mixta.
A continuación analizamos en detalle cada una de ellas.

Pérdida auditiva conductiva

La pérdida auditiva conductiva aparece cuando el sonido encuentra algún obstáculo para llegar correctamente al oído interno. El problema se localiza en el oído externo o en el oído medio, impidiendo que las ondas sonoras se transmitan con normalidad. En muchos casos se trata del tipo de pérdida auditiva con mejor pronóstico, ya que suele tener un origen tratable.

¿Qué ocurre en el oído?

El sonido entra por el conducto auditivo, hace vibrar el tímpano y posteriormente pasa por los huesecillos del oído medio hasta llegar al oído interno. Si cualquiera de estas estructuras está bloqueada o dañada, el sonido llega con menor intensidad.

Síntomas de la pérdida auditiva conductiva

  • Dificultad para escuchar sonidos suaves.
  • Sensación de oído taponado.
  • Escuchar como si hubiera agua dentro del oído.
  • Disminución general del volumen de los sonidos.
  • En algunos casos, molestias o dolor si existe infección.
A diferencia de otros tipos de hipoacusia, muchas personas siguen entendiendo relativamente bien las palabras cuando el volumen aumenta.

Principales causas

  • Tapones de cerumen.
  • Otitis externas o medias.
  • Acumulación de líquido detrás del tímpano.
  • Perforación timpánica.
  • Malformaciones congénitas.
  • Lesiones de los huesecillos del oído medio.
  • Otosclerosis.
  • Presencia de cuerpos extraños.

¿Tiene tratamiento?

En muchos casos sí. Dependiendo de la causa, el especialista puede recomendar:
  • Extracción del tapón de cerumen.
  • Tratamiento farmacológico para infecciones.
  • Colocación de drenajes timpánicos.
  • Cirugía para reparar el tímpano o los huesecillos.
  • Audífonos cuando no es posible corregir completamente el problema.
Cuando el origen se trata de forma precoz, es frecuente recuperar gran parte de la audición.

Pérdida auditiva neurosensorial

La pérdida auditiva neurosensorial es el tipo más frecuente. Se produce cuando existe un daño en el oído interno, concretamente en las células ciliadas de la cóclea, o en el nervio auditivo, encargado de transmitir la información al cerebro. A diferencia de la pérdida conductiva, este tipo suele ser permanente, aunque actualmente existen diferentes tratamientos que ayudan a mejorar significativamente la capacidad para comunicarse.

¿Qué ocurre en el oído?

Las células sensoriales de la cóclea transforman las vibraciones sonoras en impulsos nerviosos. Cuando estas células se dañan o el nervio auditivo deja de funcionar correctamente, el cerebro recibe una señal incompleta o distorsionada. Por este motivo, muchas personas no solo escuchan menos, sino que también tienen dificultades para entender las palabras, especialmente cuando hay ruido de fondo.

Síntomas de la pérdida auditiva neurosensorial

  • Dificultad para comprender conversaciones.
  • Necesidad de pedir que repitan las frases.
  • Sensación de que las personas hablan bajo o poco claro.
  • Dificultad para entender conversaciones en restaurantes o lugares concurridos.
  • Zumbidos o acúfenos.
  • Mayor esfuerzo para mantener una conversación.
Muchas personas describen esta situación diciendo que oyen, pero no entienden, una de las características más representativas de este tipo de pérdida auditiva.

Principales causas

  • Envejecimiento (presbiacusia).
  • Exposición continuada a ruidos intensos.
  • Traumatismos.
  • Determinadas enfermedades.
  • Medicamentos ototóxicos.
  • Factores genéticos.
  • Infecciones que afectan al oído interno.

¿Tiene tratamiento?

El daño de las células auditivas suele ser irreversible, pero existen soluciones que permiten recuperar gran parte de la capacidad de comunicación.
  • Audífonos.
  • Implantes cocleares en determinados casos.
  • Rehabilitación auditiva.
  • Tratamiento de enfermedades asociadas cuando sea posible.
Cuanto antes se diagnostique, mejores suelen ser los resultados obtenidos con las diferentes opciones de tratamiento.
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Pérdida auditiva mixta

La pérdida auditiva mixta combina las características de la pérdida auditiva conductiva y la pérdida auditiva neurosensorial. Esto significa que existe un problema tanto en el oído externo o medio, que dificulta el paso del sonido, como en el oído interno o el nervio auditivo, encargado de transformar y transmitir la información sonora al cerebro. Al coexistir ambos tipos de alteraciones, las personas con una pérdida auditiva mixta suelen experimentar una disminución importante de la capacidad para escuchar y comprender las conversaciones, especialmente cuando el problema neurosensorial también está presente.

¿Qué ocurre en el oído?

En este tipo de hipoacusia, el sonido llega con dificultad al oído interno y, además, las estructuras encargadas de procesarlo tampoco funcionan correctamente. Como consecuencia, la audición se ve afectada por dos mecanismos diferentes al mismo tiempo. Por ejemplo, una persona puede sufrir una pérdida auditiva relacionada con la edad y, además, desarrollar una otitis con acumulación de líquido en el oído medio. En este caso existiría una pérdida auditiva mixta.

Síntomas de la pérdida auditiva mixta

  • Disminución importante de la capacidad auditiva.
  • Dificultad para comprender conversaciones incluso cuando aumenta el volumen.
  • Sensación de oído taponado en algunos casos.
  • Zumbidos o acúfenos.
  • Problemas para seguir conversaciones en ambientes ruidosos.
  • Necesidad de realizar un mayor esfuerzo para comunicarse.

Principales causas

  • Presbiacusia combinada con enfermedades del oído medio.
  • Otitis crónicas.
  • Otosclerosis con afectación del oído interno.
  • Traumatismos.
  • Intervenciones quirúrgicas previas.
  • Enfermedades que afectan simultáneamente a distintas partes del oído.

¿Tiene tratamiento?

El tratamiento dependerá del origen de cada componente de la pérdida auditiva. Siempre que sea posible, el especialista intentará corregir primero la parte conductiva mediante tratamiento médico o cirugía. Posteriormente, si persiste la pérdida neurosensorial, pueden recomendarse audífonos o, en situaciones concretas, implantes cocleares. Debido a que intervienen varios factores, el diagnóstico individualizado resulta especialmente importante para obtener el mejor resultado posible.

Tabla comparativa de los tipos de pérdida auditiva

Tipo de pérdida auditiva Parte del oído afectada Síntomas más frecuentes ¿Puede tratarse? Tratamientos habituales
Conductiva Oído externo y oído medio. Disminución del volumen, sensación de oído taponado y dificultad para escuchar sonidos suaves. En muchos casos, sí. Medicación, extracción de cerumen, cirugía o audífonos.
Neurosensorial Oído interno o nervio auditivo. Dificultad para entender conversaciones, especialmente con ruido, y acúfenos. No suele ser reversible. Audífonos, implantes cocleares y rehabilitación auditiva.
Mixta Oído externo o medio y oído interno. Combinación de pérdida de volumen y dificultad para comprender el habla. Depende de cada caso. Tratamiento combinado según la causa.

¿Cómo saber qué tipo de pérdida auditiva puedes tener?

Aunque únicamente un especialista puede determinar el tipo exacto de pérdida auditiva mediante pruebas diagnósticas, algunos síntomas pueden ofrecer pistas sobre el origen del problema.
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Escuchas menos de un oído y sientes que está taponado. Pérdida auditiva conductiva.
Oyes a las personas hablar, pero no entiendes bien las palabras. Pérdida auditiva neurosensorial.
Necesitas subir mucho el volumen de la televisión y aun así algunas conversaciones no las comprendes. Pérdida auditiva neurosensorial o mixta.
La audición empeora tras una infección o un catarro. Pérdida auditiva conductiva.
Además de escuchar peor, notas pitidos constantes en los oídos. Con frecuencia, pérdida auditiva neurosensorial.
Estos síntomas únicamente tienen un carácter orientativo y no sustituyen una valoración profesional. Existen diferentes enfermedades que pueden provocar manifestaciones similares, por lo que el diagnóstico debe realizarse mediante una exploración auditiva completa.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de la pérdida auditiva?

Las causas de la pérdida auditiva son muy variadas y dependen del tipo de hipoacusia que presente cada persona. Algunas alteraciones son temporales y reversibles, mientras que otras producen daños permanentes en las estructuras del oído. Entre las causas más habituales se encuentran:
  • Envejecimiento. La presbiacusia es una de las principales causas de pérdida auditiva en adultos mayores.
  • Exposición prolongada al ruido. Trabajar en entornos ruidosos o escuchar música a un volumen elevado durante años puede dañar las células del oído interno.
  • Tapones de cerumen. La acumulación excesiva de cera puede impedir que el sonido llegue correctamente al tímpano.
  • Infecciones del oído. Las otitis pueden afectar tanto al oído externo como al oído medio y provocar una pérdida auditiva temporal.
  • Traumatismos. Los golpes en la cabeza o las lesiones del oído pueden alterar diferentes estructuras implicadas en la audición.
  • Medicamentos ototóxicos. Algunos fármacos pueden producir daños en el oído interno cuando se utilizan durante determinados periodos o en dosis elevadas.
  • Factores hereditarios. Determinadas alteraciones genéticas aumentan el riesgo de desarrollar problemas auditivos.
  • Enfermedades. Algunas patologías, como la enfermedad de Ménière o determinadas enfermedades autoinmunes, también pueden afectar a la capacidad auditiva.
Identificar correctamente la causa resulta fundamental para establecer el tratamiento más adecuado y evitar que la pérdida auditiva continúe avanzando cuando sea posible.
Acúfenos o pitidos en los oídos

Grados de pérdida auditiva

Además de clasificarse según la parte del oído afectada, la pérdida auditiva también se evalúa en función de su gravedad. Para ello, los especialistas realizan una audiometría, una prueba que permite determinar el volumen mínimo que una persona es capaz de escuchar, medido en decibelios (dB HL). Cuanto mayor sea el número de decibelios necesario para percibir un sonido, mayor será el grado de pérdida auditiva. Esta clasificación ayuda a elegir el tratamiento más adecuado y a valorar cómo afecta la hipoacusia a la vida diaria.
Grado de pérdida auditiva Umbral aproximado ¿Qué suele notar la persona?
Audición normal Hasta 20 dB HL Escucha conversaciones y sonidos cotidianos sin dificultad.
Leve 21 – 40 dB HL Puede costar seguir conversaciones en ambientes ruidosos o escuchar voces bajas.
Moderada 41 – 70 dB HL Es frecuente pedir que repitan las frases o subir el volumen de la televisión.
Grave 71 – 90 dB HL Resulta difícil mantener conversaciones sin ayuda auditiva.
Profunda Más de 90 dB HL Solo se perciben sonidos muy intensos o vibraciones.
Es importante recordar que una persona puede tener, por ejemplo, una pérdida auditiva neurosensorial moderada o una pérdida auditiva conductiva leve. El tipo y el grado son conceptos diferentes que siempre deben valorarse de forma conjunta.

¿Cómo se diagnostica el tipo de pérdida auditiva?

El diagnóstico de una pérdida auditiva no se basa únicamente en los síntomas. Existen diferentes pruebas que permiten identificar qué parte del oído está afectada y determinar el tratamiento más adecuado. Durante la consulta, el especialista realizará una historia clínica completa y preguntará cuándo comenzaron los síntomas, si afectan a uno o ambos oídos, si existen zumbidos, mareos o antecedentes de exposición al ruido. Posteriormente, pueden realizarse las siguientes pruebas.

Otoscopia

Es una exploración sencilla que permite observar el conducto auditivo y el tímpano. Gracias a ella pueden detectarse tapones de cerumen, infecciones, perforaciones u otras alteraciones visibles.

Audiometría tonal

La audiometría es la prueba principal para evaluar la capacidad auditiva. Consiste en escuchar sonidos de diferentes frecuencias e intensidades mediante unos auriculares y señalar cuándo se perciben. Sus resultados permiten conocer el grado de pérdida auditiva y orientan sobre el tipo de hipoacusia.

Audiometría verbal

Además de medir la capacidad para escuchar sonidos, esta prueba evalúa la comprensión del habla. Es especialmente útil en personas que afirman que oyen, pero no entienden las conversaciones.

Timpanometría

La timpanometría analiza el funcionamiento del oído medio y la movilidad del tímpano. Ayuda a detectar problemas como acumulación de líquido, alteraciones en la trompa de Eustaquio o lesiones del oído medio.

Otras pruebas complementarias

Dependiendo de cada caso, el especialista puede solicitar otras exploraciones, como emisiones otoacústicas, potenciales evocados auditivos o pruebas de imagen cuando exista sospecha de enfermedades que afecten al nervio auditivo.

Tratamiento de la pérdida auditiva

El tratamiento dependerá del tipo de pérdida auditiva, de su gravedad y de la causa que la haya provocado. No existe una única solución válida para todos los pacientes, por lo que el abordaje debe ser siempre individualizado.

1. Tratamiento de la pérdida auditiva conductiva

Cuando el problema afecta al oído externo o medio, el objetivo consiste en eliminar el obstáculo que impide el paso correcto del sonido. Las opciones más habituales incluyen:
  • Extracción de tapones de cerumen.
  • Tratamiento de infecciones mediante medicación.
  • Colocación de drenajes timpánicos.
  • Cirugía para reparar el tímpano o los huesecillos.
  • Audífonos cuando la pérdida no puede corregirse completamente.
En muchos casos, este tipo de pérdida auditiva puede mejorar de forma significativa tras el tratamiento.

2. Tratamiento de la pérdida auditiva neurosensorial

Cuando el daño afecta a las células del oído interno o al nervio auditivo, el tratamiento se orienta a mejorar la capacidad para escuchar y comprender el habla.
  • Adaptación personalizada de audífonos.
  • Implantes cocleares en personas con pérdidas severas o profundas que cumplen determinados criterios.
  • Rehabilitación auditiva.
  • Seguimiento periódico para ajustar la amplificación según la evolución.
Aunque el daño suele ser permanente, la tecnología actual permite obtener mejoras muy importantes en la calidad de vida y en la comunicación diaria.

3. Tratamiento de la pérdida auditiva mixta

En la pérdida auditiva mixta suele combinarse el tratamiento médico o quirúrgico de la parte conductiva con soluciones destinadas a compensar la pérdida neurosensorial, como los audífonos. La estrategia dependerá siempre de cuál sea el componente predominante y del estado general del paciente.

¿Se puede prevenir la pérdida auditiva?

No todas las pérdidas auditivas pueden prevenirse, especialmente aquellas relacionadas con el envejecimiento o determinadas enfermedades genéticas. Sin embargo, existen hábitos que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar problemas auditivos.
  • Utilizar protección auditiva en ambientes con ruido intenso.
  • Mantener un volumen moderado al usar auriculares.
  • Evitar exposiciones prolongadas a sonidos elevados.
  • No introducir objetos en el conducto auditivo para limpiar los oídos.
  • Acudir al especialista ante cualquier pérdida de audición persistente.
  • Realizar revisiones auditivas periódicas si existe riesgo laboral o antecedentes familiares.

¿Cuándo acudir a un especialista?

Muchas personas retrasan la consulta porque creen que escuchar peor forma parte del envejecimiento. Sin embargo, detectar la pérdida auditiva de forma precoz puede facilitar el tratamiento y mejorar notablemente la calidad de vida. Es recomendable solicitar una valoración audiológica si:
  • Tienes que pedir con frecuencia que repitan las conversaciones.
  • Necesitas subir cada vez más el volumen de la televisión.
  • Te cuesta entender a varias personas hablando al mismo tiempo.
  • Notas zumbidos persistentes en uno o ambos oídos.
  • Escuchas peor de un oído que del otro.
  • Familiares o amigos te comentan que escuchas peor que antes.

La pérdida auditiva repentina requiere atención urgente

Si la pérdida de audición aparece de forma brusca, especialmente en un solo oído y en cuestión de horas o pocos días, debe considerarse una urgencia médica. En estos casos es importante acudir cuanto antes a un servicio médico o a un especialista, ya que algunos tratamientos son más eficaces cuando se inician durante los primeros días tras la aparición de los síntomas.

Conclusión

Existen tres tipos principales de pérdida auditiva: conductiva, neurosensorial y mixta. Aunque todas provocan una disminución de la capacidad para escuchar, afectan a partes diferentes del oído y requieren tratamientos distintos. Identificar correctamente el tipo de pérdida auditiva, conocer su causa y determinar su grado permite elegir la mejor estrategia para recuperar la audición o mejorar la comunicación diaria. Si notas que escuchas peor, tienes dificultades para entender conversaciones o percibes un cambio en tu audición, realizar una evaluación audiológica completa es el primer paso para obtener un diagnóstico preciso y encontrar la solución más adecuada.
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¿Cómo afecta cada tipo de pérdida auditiva en el día a día?

La pérdida auditiva no afecta a todas las personas de la misma manera. Más allá del resultado de una audiometría, cada tipo de hipoacusia provoca dificultades diferentes en situaciones cotidianas como mantener una conversación, hablar por teléfono o escuchar la televisión. Aunque únicamente un especialista puede determinar el tipo de pérdida auditiva mediante las pruebas correspondientes, conocer cómo suele manifestarse cada una puede ayudarte a comprender mejor tus síntomas.
Situación cotidiana Pérdida conductiva Pérdida neurosensorial Pérdida mixta
Escuchar una conversación en un lugar tranquilo. Normalmente mejora al aumentar el volumen. Puede escucharse la voz, pero cuesta entender las palabras. Existe dificultad incluso aumentando el volumen.
Mantener una conversación en un restaurante o un lugar con ruido. Dificultad moderada. Es una de las situaciones más complicadas. Presenta una dificultad importante.
Ver la televisión. Suele ser necesario subir el volumen. Aunque se aumente el volumen, algunas palabras siguen sin entenderse. Es frecuente necesitar un volumen elevado y seguir teniendo dificultades.
Hablar por teléfono. Generalmente mejora al aumentar el volumen. Puede costar comprender las conversaciones. La comprensión suele verse bastante afectada.
Sensación de oído taponado. Muy frecuente. Poco habitual. Puede aparecer dependiendo de la causa.
Zumbidos o acúfenos. Pueden aparecer, aunque son menos frecuentes. Son relativamente frecuentes. También pueden estar presentes.
Escuchar sonidos suaves, como el canto de los pájaros o el tic-tac de un reloj. Puede resultar difícil. Es frecuente dejar de percibir estos sonidos. La dificultad suele ser aún mayor.
Entender voces infantiles o agudas. Generalmente se escuchan mejor al aumentar el volumen. Suelen ser de las primeras voces que dejan de comprenderse con claridad. También suelen verse afectadas.

¿Qué tipo de pérdida auditiva dificulta más entender las conversaciones?

En general, la pérdida auditiva neurosensorial suele generar más problemas para comprender el habla que la pérdida conductiva. Esto ocurre porque el problema no consiste únicamente en escuchar menos, sino en que el oído interno y el nervio auditivo no transmiten la información sonora con la misma precisión. Por este motivo, muchas personas describen la sensación de que escuchan las voces, pero no consiguen distinguir bien las palabras, especialmente cuando existe ruido ambiental o hablan varias personas al mismo tiempo.

¿La pérdida auditiva siempre empeora con el tiempo?

No necesariamente. Algunas pérdidas auditivas conductivas pueden resolverse completamente tras tratar la causa que las provoca, como una acumulación de cerumen o una infección del oído. En cambio, las pérdidas auditivas neurosensoriales suelen ser permanentes y, dependiendo de su origen, pueden mantenerse estables o evolucionar lentamente con el paso del tiempo. Por ello, realizar un diagnóstico precoz y un seguimiento periódico resulta fundamental para conservar la mejor audición posible y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

¿Puedo saber qué tipo de pérdida auditiva tengo por los síntomas?

Aunque determinados síntomas pueden orientar hacia un tipo concreto de hipoacusia, no es posible confirmar el diagnóstico únicamente por cómo escucha una persona. Diferentes enfermedades pueden producir manifestaciones muy similares y, en ocasiones, varias alteraciones pueden coexistir. La única forma de identificar con precisión el tipo y el grado de pérdida auditiva es realizar una evaluación audiológica completa, que incluye pruebas como la audiometría y otras exploraciones según cada caso.
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Tipos de pérdida auditiva según su causa:

Aunque desde el punto de vista médico la pérdida auditiva se clasifica en conductiva, neurosensorial y mixta, muchas personas buscan información según el motivo que ha provocado la disminución de la audición. La edad, la exposición al ruido, determinadas enfermedades o incluso una infección pueden afectar a la capacidad auditiva de formas diferentes. Conocer el origen ayuda a entender mejor el diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles.

1. Pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia)

La presbiacusia es la causa más frecuente de pérdida auditiva en adultos mayores. Se produce como consecuencia del envejecimiento natural de las estructuras del oído interno y suele afectar a ambos oídos de forma progresiva. Al principio puede resultar difícil comprender conversaciones en lugares con ruido o distinguir voces agudas, aunque con el paso del tiempo la dificultad puede hacerse más evidente incluso en ambientes tranquilos. Habitualmente provoca una pérdida auditiva neurosensorial.

2. Pérdida auditiva por exposición al ruido

Escuchar música a un volumen elevado durante años, trabajar con maquinaria ruidosa o exponerse de forma repetida a sonidos intensos puede dañar las células sensoriales del oído interno. Este daño suele producirse de forma lenta y muchas personas no son conscientes de la pérdida auditiva hasta que comienzan a tener dificultades para seguir conversaciones. También suele tratarse de una hipoacusia neurosensorial y, una vez que las células auditivas se han dañado, el proceso suele ser irreversible.

3. Pérdida auditiva por infecciones

Las infecciones del oído pueden afectar a diferentes estructuras y provocar pérdidas auditivas temporales o permanentes, dependiendo de su gravedad y de la rapidez con la que se inicie el tratamiento. Las otitis del oído medio suelen producir una pérdida auditiva conductiva, mientras que algunas infecciones que alcanzan el oído interno pueden originar una pérdida auditiva neurosensorial.

4. Pérdida auditiva por tapón de cerumen

La acumulación excesiva de cerumen puede bloquear parcialmente el conducto auditivo e impedir que el sonido llegue correctamente al tímpano. Es una de las causas más frecuentes de pérdida auditiva conductiva y, afortunadamente, suele resolverse tras la extracción del tapón por parte de un profesional. Intentar eliminar el cerumen con bastoncillos u otros objetos puede empujarlo todavía más hacia el interior y empeorar la situación.

5. Pérdida auditiva súbita

La pérdida auditiva súbita aparece de forma brusca, generalmente en un solo oído y en un intervalo de horas o pocos días. Puede acompañarse de zumbidos, sensación de presión en el oído o mareo y debe considerarse una urgencia médica, ya que algunos tratamientos ofrecen mejores resultados cuando se administran durante los primeros días. Ante una pérdida repentina de audición es importante acudir cuanto antes a un especialista.

6. Pérdida auditiva hereditaria

Algunas personas presentan alteraciones genéticas que afectan al desarrollo o al funcionamiento del sistema auditivo. Estas pérdidas pueden manifestarse desde el nacimiento o aparecer a lo largo de la vida. Dependiendo de la enfermedad de base, pueden producir pérdidas auditivas conductivas, neurosensoriales o mixtas.

7. Pérdida auditiva causada por medicamentos

Determinados medicamentos, conocidos como fármacos ototóxicos, pueden dañar el oído interno o el nervio auditivo, especialmente cuando se utilizan durante periodos prolongados o en dosis elevadas. No todas las personas presentan este efecto secundario, pero cuando existe riesgo es recomendable realizar un seguimiento auditivo según las indicaciones del profesional sanitario.

¿Qué tipo de pérdida auditiva es más frecuente?

La pérdida auditiva neurosensorial es la más frecuente en la población adulta. Gran parte de los casos están relacionados con el envejecimiento natural del oído (presbiacusia) o con la exposición continuada al ruido. La pérdida auditiva conductiva también es muy habitual, especialmente en niños y adultos con infecciones de oído o acumulación de cerumen, aunque en muchos casos tiene mejor pronóstico porque puede tratarse corrigiendo la causa que la provoca. Por su parte, la pérdida auditiva mixta es menos frecuente y suele aparecer cuando coinciden alteraciones del oído medio con daños en el oído interno.

¿Es lo mismo pérdida auditiva que sordera?

No. Aunque ambos términos suelen utilizarse como sinónimos, no significan exactamente lo mismo. La pérdida auditiva hace referencia a cualquier disminución de la capacidad para escuchar, independientemente de su intensidad. Puede ser leve, moderada, grave o profunda y afectar de forma parcial o total a la audición. La sordera, en cambio, suele emplearse para describir pérdidas auditivas muy graves o profundas, en las que la percepción de sonidos es muy limitada o inexistente. En la práctica clínica, el término hipoacusia se utiliza con mayor frecuencia para referirse a la pérdida auditiva en cualquiera de sus grados.

6 Mitos sobre la pérdida auditiva

1. Solo las personas mayores pierden audición

Realidad: Aunque la edad es uno de los principales factores de riesgo, la pérdida auditiva también puede aparecer en niños, adultos jóvenes o personas expuestas al ruido de forma continuada.

2. Si escucho la televisión muy alta, necesito audífonos

Realidad: Subir el volumen con frecuencia puede ser una señal de pérdida auditiva, pero primero es necesario realizar un diagnóstico para conocer la causa y determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

3. Los bastoncillos son la mejor forma de limpiar los oídos

Realidad: Introducir bastoncillos en el conducto auditivo puede empujar el cerumen hacia el interior, provocar lesiones e incluso favorecer la aparición de tapones. Lo recomendable es evitar introducir objetos en el oído y acudir a un profesional cuando exista una acumulación excesiva de cerumen.

4. Si escucho menos de un oído no es importante

Realidad: Cualquier disminución de la audición, especialmente cuando aparece de forma repentina o afecta solo a un oído, debe ser valorada por un especialista para identificar su causa y comenzar el tratamiento si es necesario.

5. Los audífonos hacen que el oído se vuelva más vago

Realidad: Los audífonos no debilitan la audición. Su función es amplificar los sonidos de forma personalizada para facilitar la comprensión del habla y reducir el esfuerzo que realiza el cerebro para interpretar los sonidos.

6. Todas las pérdidas auditivas son iguales

Realidad: Existen diferentes tipos de pérdida auditiva, con causas, síntomas y tratamientos distintos. Por este motivo, es fundamental realizar un diagnóstico preciso antes de iniciar cualquier tratamiento.

Preguntas frecuentes sobre los tipos de pérdida auditiva

La pérdida auditiva neurosensorial es la más frecuente, especialmente en adultos y personas mayores. Suele estar relacionada con el envejecimiento natural del oído (presbiacusia) o con la exposición prolongada al ruido.

En muchos casos, sí. Cuando está provocada por un tapón de cerumen, una infección, una perforación del tímpano o un problema del oído medio, puede mejorar o incluso desaparecer tras el tratamiento adecuado.

Por lo general, no. El daño en las células del oído interno o en el nervio auditivo suele ser permanente. Sin embargo, los audífonos, los implantes cocleares y la rehabilitación auditiva permiten mejorar significativamente la comunicación y la calidad de vida.

Los síntomas pueden orientar sobre el origen del problema, pero solo una evaluación audiológica completa permite identificar el tipo y el grado de pérdida auditiva. Para ello suelen realizarse pruebas como la audiometría, la timpanometría y la exploración del oído.

No. Puede afectar únicamente a un oído (hipoacusia unilateral) o a ambos (hipoacusia bilateral). Algunas pérdidas auditivas aparecen de forma asimétrica, por lo que es importante valorar cada caso de manera individual.

Sí. La pérdida auditiva puede aparecer desde el nacimiento o desarrollarse durante la infancia debido a infecciones, alteraciones genéticas, traumatismos u otras enfermedades. Un diagnóstico precoz resulta fundamental para favorecer el desarrollo del lenguaje y la comunicación.

No siempre. Aunque muchas personas con pérdida auditiva presentan zumbidos o pitidos en los oídos, los acúfenos también pueden aparecer por otras causas. Cuando son persistentes, conviene consultar con un especialista.

Sí. Escuchar música durante largos periodos a un volumen elevado puede dañar progresivamente las células del oído interno. Para reducir el riesgo, se recomienda utilizar un volumen moderado y realizar descansos periódicos.

No depende únicamente del grado de pérdida auditiva, sino también de cómo afecta a la vida diaria. Cuando la pérdida dificulta la comunicación, el especialista puede recomendar la adaptación de audífonos para mejorar la comprensión del habla y reducir el esfuerzo auditivo.

En algunos casos, retrasar el tratamiento puede favorecer el aislamiento social, aumentar el esfuerzo necesario para mantener conversaciones y afectar a la calidad de vida. Además, determinadas causas de pérdida auditiva requieren tratamiento médico para evitar complicaciones.

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Artículo revisado por Audióloga
Centro auditivo y audífonos Zaragoza AbC
Ángela Tabuenca
Experta en salud auditiva y Directora de AbC Audiología Clínica